Cenas tempranas y tisanas que abrazan
La noche pide ligereza: cremas de verduras, revueltos suaves, algo de arroz integral o quinoa y un buen chorrito de aceite. Evitamos pantallas, alcohol y discusiones. Acompañamos con tisanas de manzanilla, melisa o azahar, según preferencias. Cena antes del anochecer cuando sea posible, deja un margen generoso hasta dormir y regala a tu cuerpo quietud. Así, el sueño llega más profundo y la mañana siguiente encuentra un ánimo disponible para volver a escuchar.